La recuperación del antroxu avilesino
La recuperación del antroxu avilesino

Coincidiendo con los nuevos aires que se respiraban al final de la década de los años setenta, un grupo de avilesinos se propuso apostar por la recuperación del antroxu de Avilés.

Ciertamente la ciudad no era ya la misma; su población se había multiplicado por siete, contando los barrios limítrofes que se levantan en los municipios vecinos, como consecuencia de la intensa implantación de grandes empresas del metal y la fuerte inmigración. Tampoco las costumbres soicales se parecían en nada a las de la primera mitad del siglo.

Sabedores de ello, ese grupo se propuso la recuperación del antroxu de Avilés acorde con la nueva realidad de la villa, procurando mantener las viejas tradiciones, si bien adaptadas a los nuevos tiempos, y muy especialmente su primitivo espíritu de fiesta eminentemente popular y participativa.

Tras muchas entrevistas y reuniones, ese grupo de avilesinos constituyó, en setiembre de 1980, la Gran Orden de Antroxu de Avilés, en un acto festivo celebrado en una sidrería del barrio de Villalegre, al que concurrieron numerosos interesados con la idea y del que salió una proclama que contenía una convocatoria para las próximas fiestas.

De esta forma, en febrero de 1981 y a pesar de la lluvia que no quiso perderse la ocasión, los avilesinos disfrutaron de su primer antroxu recuperado.