Origen de las máscaras

El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la más remota antiguedad.

Se supone que su invención se debió a fines religiosos.

Desde el paleolítico, el ser humano ha utilizado másaras cuyos materiales han sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maiz, tela, piel, cráneos, cartón piedra, papel maché, látex, plásticos y otros materiales.

Se utilizan dos términos similares: careta y máscara.

La careta es exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la cara, mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo, y fueron usadas, y aún, en algunas culturas se siguen utilizando con fines religiosos

Algunos hallazgos arqueológicos demostaron que eran muy usadas en Egipto para perpetuar con ellas los rostros de los muertos.

Se hacían tratando de imitar, de la forma más fielmente posible, el rostro del difunto, y se colocaba junto con el ataúd, pintándose de la misma manera que éste.

Se elaboraban con un cartón realizado con lienzo o papiro, revestido con estuco, que , con el paso del tiempo, se endurecía y presentaba total consistencia.

Según la clase social a la que perteneciera el muerto, podría llegar a revestirse con una lámina de oro.

No se le horadaban los ojos ni la boca, y se los representaban con incrustaciones o pinturas.

Los estudios arqueológicos llevados a cabo en tumbas fenicias, también han demostrado que esta civilización practicaba la costumbre de utilizar máscaras funerarias.

Rastros de máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas rupestres.